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El bricolaje y los que no son manitas

A todos los hombres les gusta hacerse los manitas, poder reparar lo que se estropea en casa les hace sentirse bien, pensar que no nacesitan ningún tipo de ayuda aumenta su ego.

Es algo que se remonta a la época de las cavernas, cuando los hombres eran los que proveían al clan y cuidaban de los suyos. Y parece ser que lo que tenemos innato no cambia ni con miles de años de por medio.

Pero está claro que a todos no se les da igual de bien. Hay algunos que si que les gusta la reparación y pueden con todo. Da igual que le pongas frente a un electrodoméstico estropeado, una fuga de una tubería o a un enchufe que no funciona. Lo arreglan todo.

Y son temas que no tienen relación entre sí, pero se les da bien las reparaciones y han aprendido un poco de todo para poder salir airosos de las reparaciones caseras.

Y luego has especímenes como yo, que no somos muy manitas precisamente. Más bien todo lo contrario. Cosa que toco, cosa que deja de funcionar. Y no será porque no ponga empeño en ello, pero no a todos nos salen bien las cosas. Cuando toca arreglar algo, reconozco que me sale más a cuenta llamar a un fontanero profesional. La cuestión es que si eres de los de mi clase, a quien no se le dan bien las reparaciones, resulta mucho más sensato llamar a un profesional. Eso o apuntarme a un curso.

Hay un programa en la televisión (por lo menos uno que yo sepa, pero igual hay más) que cada día nos enseña diferentes tareas de bricolaje casero, algunas son básicas, pero otras son un poco más complicadas de realizar.

El caso es, que el presentador te va explicando paso a paso como lo va haciendo él (un autentico profesional del bricolaje), y tu debes seguir al pie de la letra lo que te dice para conseguir el mismo resultado.

El plató está lleno de todo tipo de herramientas, tantas que parece imposible que hayan inventado esa cantidad de aparatos, y cada una tiene una utilidad.
Al final del programa puedes haber construido una mesa, haber reparado una rotura de un cable o haber colocado un suelo de lamas de madera.

Pero ¿Es eso cierto? ¿Cualquiera que vea el programa y siga los pasos tal y como los hace el presentador manitas puede crear algo siquiera parecido a lo que crea él?

Es cierto que la mayoría de las personas que lo ven, lo usan para sacar ideas de bricolaje, más bien que para seguir sus pasos y hacerlo ellos.
Pero otros tantos espectadores si que se ponen manos a la obra e intentan seguir los pasos.

Pero la realidad es bastante diferente. Sí, ver como trabaja el presentador es todo un arte, pero nosotros no tenemos ni la experiencia, ni el espacio del que dispone, ni las herramientas necesarias.

Porqué eso es algo imprescindible, tener a mano las herramientas adecuadas para crear o arreglar algo puede suponer la diferencia entre hacer algo mal o hacerlo bien.
Y aunque supongamos que tenemos todos los materiales necesarios, todas las herramientas y que seguimos a pies juntitas todas sus indicaciones, el resultado nunca va a ser el mismo.

La experiencia, la mano, no es la misma, y eso es una parte muy grande del éxito del resultado final.
Ciertas reparaciones casera no son ninguna bobería, requieren de un conocimiento técnico para llevarlas a cabo eficientemente, y para evitar accidentes, que tan habitualmente ocurren por una tontería como hacerse el manitas cuando no lo eres.

Por eso hay que ser conscientes de nuestras limitaciones, y no creernos capaces de hacer cosas que no tenemos ni idea, ni siguiendo los pasos de nadie, ni leyendo foros en páginas de bricolaje.

En estos casos es mejor tragarnos nuestro orgullo y llamar a un profesional que, aunque hay que pagarle, nos asegura que el trabajo va a ser hecho eficazmente.

Se consciente de tus limitaciones, y si quieres hacer las reparaciones tú, primero fórmate y después practica. Así se hacen las cosas.