“Agradecimiento y mi experiencia como conferenciante”

Os dejamos el post de Pilar Jericó publicado en su blog con motivo de la recepción del premio Premio Manager Forum 2009, en él cuenta varias cosas que ayudan a hablar en público.

«Ayer fue un día muy especial. La conferencia gustó, me sentí muy bien y luego, tuve la entrega del premio donde vinieron amigos y familia. Agradezco mucho a Interban Network, la escuela española de liderazgo, TopTen y todos cuantos participaron como miembros del jurado en dicho reconocimiento. Quisiera también agradecer desde este blog a las personas y clientes que me han brindado oportunidades para compartir mis ideas en sus equipos o en los congresos, así como Thinking Heads, mi agencia de conferenciantes y a los amigos y compañeros de InnoPersonas, que son claves para ajustar cada uno de los temas que voy presentando. En fin, gracias de veras.

Mike navegando
Entrega del Premio Manager Forum 2009 por Miguel Ángel Robles

Por último, he pensado que voy a recoger algunas conclusiones que a mí me han ayudado en este trabajo, por si pudiera ser de utilidad a alguna persona que tenga que hablar en público.

  • Me enamoro de los temas de los que hablo. Es más importante y más profundo que el mero hecho de saberlos. La pasión es una clave, aunque se hable de números. Sólo recordamos el 7% de lo escuchamos, según estudios de UCLA, el resto son emociones. Por ello, el calor, la cercanía, la pasión como cada uno sea capaz de dar son lo que se queda en la memoria de los que escuchamos.

  • Hablar en público siempre me impone (al menos a mí). Es un miedo, no paralizante, pero sí lo noto. Y eso es bueno, porque significa que estoy alerta. Por eso, si te ocurre a ti, ¡bienvenido al mundo de los mortales! El reto no es no sentirlo, sino que no te impida hablar. Ahora bien, entre el miedo y la pasión o la ilusión por hablar en público me pesa esta última.

  • Es un aprendizaje. Al principio yo era muy técnica y hablaba de modelos y de datos. Ahora, los sigo teniendo en la mente y poco a poco he ido transitando a hablar de otros aspectos que me hacen sentirme más viva. He dado más de 150 conferencias y, por supuesto, algunas no me salieron bien. En mi caso, que recuerde, he tenido dos conferencias muy malas y las dos por el mismo motivo: El tiempo. Una ocurrió en 2001 cuando me dijeron que en vez de hablar 30 minutos tenía que hacerlo en 15 y quise decir todo en la mitad de tiempo. Error: Lo mejor es acortar los temas y no sentirse esclavo de las transparencias. Si hay que pasarlas, se pasan y ya está. La otra fue hace también un tiempo y me equivoqué en el tiempo que tenía que hablar. Pensaba que era menos. La mejor solución es utilizar un mando a distancia en donde viene el tiempo que falta. Siempre lo llevo encima y me parece el mejor invento de esta profesión.

  • Busco feedback. No somos conscientes de nuestros errores o a veces, caemos en el exceso de perfección. En mi caso, soy muy autoexigente y nada, autocomplaciente. Por ello, los comentarios de las personas me ayudan, como tener a un coach o a un profesional. Los encuentros con Alberto García Casillas, amigo y socio de Thinking Heads, me ayudaron a depurar mucho mis conferencias.

  • Escribo y luego hablo. Me ayuda mucho escribir previamente para memorizarlo y luego, olvidarme cuando estoy hablando. Confío en la memoria e intento evitar la tentación de querer decirlo todo. Luego imprimirme la presentación en pwp en el formato de documento con el mayor número de transparencias para acordarme del hilo conductor y me anoto datos para echar un vistazo rápido antes de empezar. Y siempre me olvido de cosas que creo que son importantes, pero en fin… de otro modo, tendría que leerlo, pero eso me generaría inseguridad y aburrimiento, por lo que asumo el precio.

  • Busco caras amigas. Es imposible gustar al 100% de las personas (y también es pretencioso), por ello, apoyo la mirada en aquellos que sonríen con lo que digo y según mi experiencia, siempre he encontrado personas generosas.

  • El espacio importa y mucho. Hay salas que son terribles para hablar, por iluminación (porque los focos te ciegan o porque no se ve casi nada y puede entrar sueño) o por disposición del proyector… en fin, que son cosas que no dependen de mí pero que hay que tenerlas en cuenta antes de empezar para buscar lugares donde me sienta más cómoda.

  • Y fluyo… me lo paso muy bien cuando hablo en público. Me cuento cosas que me diviertan (a veces yo repito juegos porque me ayudan a mí). También he aprendido que las caras no siempre son el espejo de alma sobre todo si he tratado temas que hacen pensar. La gente se queda en un silencio extraño, pero es parte del proceso de reflexión… a mí me ocurre lo mismo. Por ello, sé que detrás de un auditorio siempre hay personas como yo, y que han tenido la generosidad de regalar algo muy preciado: Su tiempo. Y eso me ayuda a dar lo mejor de mí misma.»

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